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"La Granadilla"
Recorra parte de su historia:

 


GRANADILLA es el nombre del fruto jugoso y dulzón de la enredadera cuya flor es la pasionaria. La Granadilla es mi nombre, alguien alguna vez me bautizó. ¿POR QUÉ?.. Quizá mi tierra prodigaba muchos de esos frutos.
Me gustaría saber más sobre mis orígenes. ¿Quién alguna vez no se preguntó acerca de sus ancestros? ¿Quién puede negar que los genes y las vivencias familiares de aquellos nos marcan de alguna manera? Creo que sería absurdo, en mi caso, hablar de genes... soy sólo una porción de tierra; pero sí puedo remontarme a historias familiares de los que me poseyeron o pisaron mi tierra que fueron forjando mi "espíritu", mi "alma", permítaseme emplear esos términos.
Lo cierto es que ya en 1883 aparece ese nombre, La Granadilla, en el documento que obra en el Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba (Argentina), por el cual el Superior Gobierno de la Provincia encomienda al Sr Guillermo Molina, bajo la dirección técnica del Perito Bonaparte, la construcción de "... un camino de herradura que principiará en la falda occidental de la Sierra en el lugar llamado Los Algarrobos y terminará en la parte oriental de la misma en el sitio nombrado La Granadilla..." En la actualidad, aún pueden observarse al suroeste de casco escalones, a modo de terrazas, que fueron trazados en aquel entonces. Es por éste camino que, atravesando la Pampa de Achala, bajaba al Valle de Calamuchita el Padre Gabriel Brochero, conocido popularmente como el "Cura Gaucho".
La propiedad fue adquirida por un inglés, el Sr Nelson Benson, poco tiempo después de la Primera Guerra Mundial. Poco conocemos de esos primeros años; se sabe que existía un pequeño casco, la actual Casona, que el inglés refaccionó convirtiéndola en su casa habitación. Tiempo después se la denominaría la Casa Vieja. Benson prosiguió forestando; construyó pircas, alambrados y corrales para el manejo de la hacienda, de raza Aberdeen Angus. En 1925 transfiere la propiedad al Sr Abelardo Rojas; vive un tiempo en Alta Gracia, regresa a Inglaterra y vuelve a terminar sus días en Argentina.
El Ingeniero Abelardo Rojas había cursado sus estudios de Ingeniería en Londres. Hombre de empuje mantuvo la propiedad hasta mediados de la década del 40. En esos años amplían las construcciones: edifican La Casa Nueva, actual Casa de Piedra, el Comedor , office, cocina y un chalet que llamaban "la otra banda" actualmente La Isla .
Nos cuenta Nidia Rojas, hija de Abelardo e Irene que venían a veranear a la Estancia familias amigas, amigos y amigos de amigos, entre los cuales se cuentan Ruiz Huidobro, Anelo, Iturraspe, Biassoni, Berstein y Ariel Ramirez.
Por esos años lo Rojas construyeron mas pircas, habitaciones de servicio, galpones para herrería y carpintería; plantaron árboles frutales y continuaron con la cría de hacienda. Fue en ese período que se construyó también la red de provisión de agua colocando caños en vertientes próximas al antiguo puesto de Don Benito, con los que se alimenta el piletón ubicado sobre una loma y que luego, por pendiente, distribuyen el agua al casco y a los chalets (sistema actualmente en funcionamiento).
Las actividades de campo se entremezclaban con los entretenimientos de los huéspedes. Ordeñe, yerra, carneada, cabalgatas y rodeo eran tareas compartidas por peones, dueños de casa y visitas. Caminatas, elaboración de dulces, veladas musicales con piano y vitrola a cuerda eran los pasatiempos preferidos, que junto a los anteriores, alimentaban la camaradería, creando verdaderos lazos de amistad y algunas veces "flirteos".
La señora Irene, profesora de biología y letras, mujer progresista y tesonera, no solo dirigía las tareas de campo, sino que se ocupaba del bienestar de los lugareños. Vacunaba personalmente todos los años a los niños de la región y en más de una ocasión, a caballo, concurrió a asistir a parturientas.