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"CRISTINA"
Recorra parte de su historia:

 


Estancia Cristina fue fundada en el año 1914 por Joseph Percival Percy Masters, un inglés que emigra junto con su esposa a la Patagonia en 1900. En busca de un porvenir próspero y, habiendo escuchado historias asombrosas de las tierras patagónicas al sur de Argentina, decide embarcarse con su esposa hacia Buenos Aires y luego hacia Río Gallegos.

Enseguida los dos obtuvieron trabajo en la Estancia El Cóndor, al sur de Río Gallegos en la sección denominada “Zanja Honda”, que sus dueños solían llamar “The Gap”. Allí mismo nacen sus dos únicos hijos: Percibal Herbert Masters en 1902 y, dos años más tarde, Elinor Cristina Masters en 1904.
Permanentemente escuchaban hablar sobre las tierras al oeste de la llanura patagónica, cerca de un gran Lago llamado Argentino, donde aun había buenas tierras de pastoreo sin dueño esperando que los audaces se aventuraran a establecer su nuevo hogar. Tal es así que después de unos años juntaron algo de dinero, compraron caballos y algunos vacunos y comenzaron su travesía desde Río Gallegos hacia el oeste. El viaje en su totalidad les llevó varios años ya que por el camino se empleaban en las estancias aledañas. Una vez en la región de Lago Argentino trataron de asentarse en distintos lugares sin tener suerte, dado que las tierras ya estaban ocupadas o habían sido otorgadas por la gobernación.

Mister Masters compró un pequeño bote salvavidas rescatado de un naufragio del Estrecho de Magallanes con el cual comenzó a trasladar todas sus pertenencias incluyendo animales, a un resguardado lugar a la orilla sur del Canal Norte sobre la Península Avellaneda, denominada Square Bay (Bahía Escuadra). Como la bravura del lago y los vientos huracanados no le permitían navegar con su precaria embarcación, recuperó y reconstruyó una abandonada lancha a vapor que bautizó Cesar y armó además una pequeña balsa que la llevaba arrastrando como carguero. Así comenzó nuevamente a trasladar todas sus pertenencias hacia el Brazo Norte del Lago Argentino, lo que hoy en día se conoce como Brazo Cristina.

Fundó su hogar con el nombre Estancia Cristina en honor a su pequeña hija, como se acostumbraba en aquellas épocas. El primer año vivieron en carpas que tendieron cerca del lago, luego comenzaron la construcción de la primera casa con piedras de la orilla del lago utilizando lodo en lugar de cemento, tarea que les demandó casi un año. Terminada la casa construyeron también una bomba tipo pozo para el abastecimiento de agua. Como era muy precaria y no traía traía suficiente agua, Mister Masters ideó un sistema muy ingenioso (conocido como La Noria) que luego sirvió por más de siete décadas como abastecedor de agua para toda la estancia. Los primeros años transcurrieron en duro trabajo, esfuerzo y privaciones.

Fred Masters, respondiendo a la invitación de su hermano Joseph, se trasladó a la Estancia Cristina para unirse a la familia de los Masters en su lucha para progresar. Como ingeniero se puso a diseñar y construir la nueva casa principal de la estancia, mucho más grande y confortable que la anterior. La familia Masters supo transformar este rincón inhóspito y desolado en un pequeño paraíso.

En esos años, la estancia sumaba 22.000 hectáreas de tierra, bordeada por glaciares, picos nevados y lagunas de gran belleza natural. La hacienda contaba en aquel entonces con 27.000 ovejas, 30 cabezas de ganado vacuno y unos 50 caballos.

Al morir Cristina y luego sus padres, la estancia pasó a manos de su hermano Herbert, casado con Janet Mc Donad. En 1984, al fallecer Herbert queda Janet sola a cargo de la estancia. Los peones comenzaron a abandonar la estancia y los aproximadamente 12.000 lanares fueron desapareciendo en manos de cuatreros y pumas.

Debido a la falta de mantenimiento, la estancia comenzó a deteriorarse y ante un esfuerzo por revalorizarla, Janet con el acuerdo de Parques Nacionales decidió abandonar la actividad ganadera y utilizar la estancia con fines turísticos. Finalmente, en el año 1997 Janet fallece. No obstante, hoy mantenemos viva la historia de esta familia que, con el esfuerzo y perseverancia digna de los antiguos pioneros, puso su sello imborrable en este lugar.